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Los empastes blancos, ¿Qué es lo que llevamos en la boca?

Los “empastes blancos” son como nombramos a los actuales empastes que se colocan en sustitución de los antiguos de plata o de metal. Tenemos seguramente el concepto que los empastes blancos son mejores porque el color es más parecido al diente y son más estéticos. Pero, ¿Sabemos realmente de que están hechos y si son tan buenos?

El componente fundamental del empaste es una resina conocida como bis-GMA (dimetacrilato del diglicidileter de bisfenol-A) cuyas características mecánicas están muy bien estudiadas porque el color, dureza y resistencia son muy parecidas a lo que sería el esmalte de los dientes pero sus efectos biológicos en las personas no tanto. Las limitaciones fundamentales para saber su efecto sobre nuestro organismo son; la dificultad de medir el bis-GMA en el cuerpo al ser una sustancia orgánica, en cambio las sustancias metálicas como la de los empastes metálicos si son fáciles de medir y podemos saber se sus efectos en nuestro cuerpo. Por otro lado la toxicología clásica admite que pequeñas cantidades de una sustancia no sean tóxicas para el organismo y en cambio en el ámbito de la toxicología funcional endocrina esas pequeñas cantidades de sustancias que se encuentran en saliva o en  sangre, sí tiene repercusión en las funciones hormonales del organismo y las altera, pero no se saben de qué manera y en qué grado nos afectan.

A modo de resumen podemos decir que carecemos de datos suficientes para saber las  repercusiones de dichas resinas en el cuerpo humano y los datos aconsejan cautela en relación con este tema en previsión de lo que futuras investigaciones nos puedan aportar.

Por otro lado y según otros estudios sabemos que comparativamente la durabilidad media en boca de un empaste de amalgama (metálico) es de 7-12 años y en cambio la durabilidad de un empaste blanco es de entre 4,5-6,5 años. Por lo tanto aunque un empaste blanco sea más estético por sus características mecánicas tiene más probabilidad a estropearse o caerse que uno “metálico”. Es muy importante consultar con el profesional y que os aconseje en cada caso que tipo de restauración es la más indicada.

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